En el que se denuncia la mediocridad con que hoy se resuelve el primordial acto de la celebración
Mentes estándar: escapad de la cámara del fugitivo adocenado. ¿Cómo celebráis vuestros ritos, si es que aún los identificáis? La vida se salpica de ocasiones, aquí y allá, que merecen el esfuerzo de la anticipación: sagrada conspiración contra nosotros mismos y arrebato fundamental al tiempo y espacio constrictores, que se anudan férreamente alrededor de las lagunas luminosas. Como si nos sobrasen los motivos para la celebración, dejamos que esta básica manifestación de nuestro carácter discurra por los caminos marcados con la premura del quehacer inmediato, ignorando torpemente las especificaciones y los materiales con que se nos construyó.
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