Carta a una amiga que encontró el camino oculto
Es una magnífica noticia saber que has plantado el jalón de tu propia autoconsideración con un criterio tan acertado: nunca tomarse a uno mismo demasiado en serio. Los niños no conocen ese límite: sus necesidades son un asunto de interés planetario. Y la mayor parte de los adultos se comporta exactamente igual. La revelación consiste en extender la propia visión a todos los ámbitos: tomarse el mundo en serio es el camino más rápido para ingresar en el ejército de la amargura. Es fácil adivinar por qué: el mundo no es un lugar serio. La vida es espontánea, fugaz y contradictoria. La visión grave, oscura y falsamente responsable de las víctimas de la fiebre de la seguridad choca constantemente contra la realidad, precisamente en el mismo punto donde comienza la felicidad. Allá ellos con su burbuja estéril. Prefiero zambullirme intensamente en los frutos de mi propia madurez que rendir pleitesía a una visión confortable pero falsa de las cosas.
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