4.6.02

Episodio 3
En el que se compone una oda a la ignorancia
El conocimiento es un callejón sucio y oscuro. El saber se apropia de una suerte de virginidad animal y primaria, que está ahí porque así debe ser. El sapiens pisó mierda de mamut y allí se quedó su espíritu, encenagado y chapoteante. El hurto fue doble: por una parte, la tecnología (hija del conocimiento) creó necesidades de las cuales nacimos exentos; por otra, el saber mismo traicionó nuestra virtual invulnerabilidad, nuestra fantasía más poderosa contra un entorno afilado. Cercenados los apoyos de la humana felicidad, ésta se rompió la testuz contra el frío marmol de lo irrefutable. La Fe, cualquiera de ellas, es un apósito pequeño. Lo peor no es eso. La vista se pierde en los campos infinitos del futuro primerizo, cuando el acervo completista e impío todavía no vuela contra el sol, y aún no se distinguen las cuatro paredes a lo lejos.

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