19.6.02

Episodio 10
En el que se mastica el resentimiento que provocan los empeños vanos
Amor pacato, desolador y sincero. Como si nos regalaran el aguante, abunda la apuesta al todo o nada. Sin fundamento empírico no hay premio posible, acaso el que nos conceda la fortuna (que hay días que se sobra, sí) o la condescendencia (hasta donde dure, que ha habido lástimas perpetuas y las seguirá habiendo). Sé que la pasión es ciega, pero al menos podría poner las manos por delante. Vamos, digo yo. Se intercambia corazón, dice bien claro el cartel. A la vuelta de las vacaciones espectrales, desde playas de caramelo y azufre, con el cardiode órgano lleno de porquería de la suela de unos zapatos, rompen a llorar, víctimas de una solicitud rebotada hasta despojarla de objeto, los cándidos entusiastas del reconocimiento falaz, desconsolados y exhaustos por obstinarse en lo horrendo y por haberse dado cuenta de ello. Era mejor el engaño. Así que, a partir de hoy, tratarán de volver a donde estaban al principio. Cuando todavía no conocían la verdad, la jodida verdad que siempre se les pone en medio y no les deja ver los ojos de su verdugo.

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