22.6.02

Episodio 11
Tormentos
Compongan el cuadro: un escenario, una pradera amurallada por los flancos con tiendas donde se vende la hidromiel y el baluarte de la percepción, la música sonando atronadora y magistral y la luna creciente iluminándolo todo. Historias de adolescentes bebiendo la vida con prisa y con pasión, comprendiendo a cada paso la cercanía inmediata y progresiva, dolorosa y casquivana, de realidades alternas que oscilan con frecuencias inescrutables desde los extremos en los cuales los deseos encuentran cuartel o muralla, dependiendo de la convicción en la consideración o desestima de las circunstancias, pegajosas como la miel o como el alquitrán. Lo malo es el tiempo de espera, como todo el mundo sabe. Más abajo, en el circo del glaciar, los ojos extraños indican la dirección por donde algunos expedicionarios arrojados perdieron tiempos de gloria, turbados por la belleza y majestuosidad de los paisajes interiores. Al final, la luna creciente tomó la ruta del bosque y se fue a dormir detrás de un abeto. Tampoco en esta ocasión había lección alguna que aprender.


Dedicado con mucho cariño a Beti Ni Neu

19.6.02

Episodio 10
En el que se mastica el resentimiento que provocan los empeños vanos
Amor pacato, desolador y sincero. Como si nos regalaran el aguante, abunda la apuesta al todo o nada. Sin fundamento empírico no hay premio posible, acaso el que nos conceda la fortuna (que hay días que se sobra, sí) o la condescendencia (hasta donde dure, que ha habido lástimas perpetuas y las seguirá habiendo). Sé que la pasión es ciega, pero al menos podría poner las manos por delante. Vamos, digo yo. Se intercambia corazón, dice bien claro el cartel. A la vuelta de las vacaciones espectrales, desde playas de caramelo y azufre, con el cardiode órgano lleno de porquería de la suela de unos zapatos, rompen a llorar, víctimas de una solicitud rebotada hasta despojarla de objeto, los cándidos entusiastas del reconocimiento falaz, desconsolados y exhaustos por obstinarse en lo horrendo y por haberse dado cuenta de ello. Era mejor el engaño. Así que, a partir de hoy, tratarán de volver a donde estaban al principio. Cuando todavía no conocían la verdad, la jodida verdad que siempre se les pone en medio y no les deja ver los ojos de su verdugo.

16.6.02

Episodio 8
Sentencia
Por la presente se condena al matiz a abandonar el reino del entendimiento y la enjundia. Se le prohíbe pisar los territorios del discernimiento e invadir el diálogo con la futilidad del argumento, como ha hecho hasta ahora. Se le halla culpable de los delitos siguientes: interrumpir la libre propagación del unitarismo; impedir la promoción y el flujo alterno del monólogo; alterar el refinamiento de la concomitancia con su intervención abusiva en los parlatorios oficiales; asociarse indebidamente con las estructuras del lenguaje; y enriquecer el ejercicio de la palabra con prácticas ilegales. En caso de reincidir en cualquiera de las faltas mencionadas se procederá a aplicar la pena capital sobre el matiz mediante precinto preventivo del enfoque multíplice.


Episodio 9
Elogio de la embriaguez
Amén de desgranar la existencia soberana, hospedaje condicional en el feudo de lo empírico, hay quien gusta de salir a beber vino y pulir el orgullo con amplia y potente voz, dejando esquirlas de sí mismo en las lindes de la mojiganga. Es grueso divertimento, forja de linajes anacrónicos y desmedidos, y confirmación de lo expuesto. Mucho más allá, donde la mesura es ilícita, hallaréis la comprensión necesaria para desandar el camino sin quebrantos relevantes... ¡Que aquí todos van tocados de ala y pecho, y conocen el sabor de la audacia por habérsela bebido! Toparéis moharrachos, chuzonerías y puericultura. Mas que no cesen las incursiones desaforadas, que el periplo es bello y hay mucho que ver.

13.6.02

Episodio 7
En el que se denuncia la mediocridad con que hoy se resuelve el primordial acto de la celebración
Mentes estándar: escapad de la cámara del fugitivo adocenado. ¿Cómo celebráis vuestros ritos, si es que aún los identificáis? La vida se salpica de ocasiones, aquí y allá, que merecen el esfuerzo de la anticipación: sagrada conspiración contra nosotros mismos y arrebato fundamental al tiempo y espacio constrictores, que se anudan férreamente alrededor de las lagunas luminosas. Como si nos sobrasen los motivos para la celebración, dejamos que esta básica manifestación de nuestro carácter discurra por los caminos marcados con la premura del quehacer inmediato, ignorando torpemente las especificaciones y los materiales con que se nos construyó.

12.6.02

Episodio 6
En el que Chanko desestima la tutela de los nómadas carroñeros
Gracias, oh padres no solicitados, por velar día y noche en beneficio de mi bienestar, mi libertad, mi alma sedienta y otras ventajas civilizadas y civilizantes que otrora añorábanse y ahora también. Gracias también por suplantar el ejercicio de la beligerancia, por otorgar pista a mi infancia, por esconder la tinaja de serpientes y por marcar el suelo con una gran aspa roja, justo debajo de los pies de mi conciencia. No olvidéis apagar la luz del pasillo, encerar las pendientes, guardar el ave del destino en una caja de siete cerrojos y deslizar la cortina de acero en torno a la luz del faro, tal como habéis hecho siempre. Queríais un secreto a voces, pero quizá revienten vuestros tímpanos. El clamor de los damnificados por la suavidad del filo ominoso llegará pronto a vuestro santuario, y habréis de abandonar a toda prisa la hospedería ilegítima. Si no lo percibis aún, dad un paso al frente y mojad vuestra frente con la espuma que el viento levanta desde el fondo del acantilado, donde descansan vuestros amigos.


Dedicado con mucho cariño a los navegantes de Trafalgar Sur

9.6.02

Episodio 5
En el cual se lanza un lamento por la civilización herida, un sueño infectado por la vigilia latente
Cabría pensar en la pérdida de ideales. O, peor aún, en el extravío de las ideas. Las mismas que nos han traído hasta la mitad del camino espinoso, en cuyos tramos más angostos otros se dejaron enormes jirones de piel con que los mezquinos forran hoy sus tropelías. Es tan evidente el rumor de la resaca, que los dueños del planeta han de trasladar los contextos hacia adelante o hacia atrás con la esperanza de lavar su manifiesto descrédito consentido, un producto de la presunta santidad de la alternancia de los ciclos que su propia adhesión al inicuo despotismo disfrazado hace posibles. Las viejas ideas, queridas amigas, necesarias y artífices casi por sí solas de la catarsis social (umbral del progreso) no han desaparecido. Llegaron para quedarse eternamente. Sencillamente están guardadas en su estuche, en un lugar muy profundo, tras haber sido usadas en otro gran simulacro.

8.6.02

Episodio 4
Carta a una amiga que encontró el camino oculto
Es una magnífica noticia saber que has plantado el jalón de tu propia autoconsideración con un criterio tan acertado: nunca tomarse a uno mismo demasiado en serio. Los niños no conocen ese límite: sus necesidades son un asunto de interés planetario. Y la mayor parte de los adultos se comporta exactamente igual. La revelación consiste en extender la propia visión a todos los ámbitos: tomarse el mundo en serio es el camino más rápido para ingresar en el ejército de la amargura. Es fácil adivinar por qué: el mundo no es un lugar serio. La vida es espontánea, fugaz y contradictoria. La visión grave, oscura y falsamente responsable de las víctimas de la fiebre de la seguridad choca constantemente contra la realidad, precisamente en el mismo punto donde comienza la felicidad. Allá ellos con su burbuja estéril. Prefiero zambullirme intensamente en los frutos de mi propia madurez que rendir pleitesía a una visión confortable pero falsa de las cosas.

4.6.02

Episodio 3
En el que se compone una oda a la ignorancia
El conocimiento es un callejón sucio y oscuro. El saber se apropia de una suerte de virginidad animal y primaria, que está ahí porque así debe ser. El sapiens pisó mierda de mamut y allí se quedó su espíritu, encenagado y chapoteante. El hurto fue doble: por una parte, la tecnología (hija del conocimiento) creó necesidades de las cuales nacimos exentos; por otra, el saber mismo traicionó nuestra virtual invulnerabilidad, nuestra fantasía más poderosa contra un entorno afilado. Cercenados los apoyos de la humana felicidad, ésta se rompió la testuz contra el frío marmol de lo irrefutable. La Fe, cualquiera de ellas, es un apósito pequeño. Lo peor no es eso. La vista se pierde en los campos infinitos del futuro primerizo, cuando el acervo completista e impío todavía no vuela contra el sol, y aún no se distinguen las cuatro paredes a lo lejos.