Manual de instrucciones
En el momento de su rescate vestían todos sus blancas túnicas, desgastadas por el uso abusivo que de ellas habían hecho también sus antiguos propietarios. En lugar de llegar sin distracción hasta el momento supremo en que habrían de descubrir que en realidad seguían revestidos de la misma piel que siempre, resbalaron cuando escalaban una angosta garganta: improvisado atajo entre dos puntos demasiado cercanos para hacer que merezca la pena preparar un equipaje para el tránsito. Sin duda, tras el salvamento de los pocos que lograron librarse de morir ahogados en la fuerte corriente, nadie volverá a intentar jamás llegar hasta el oráculo, pues el consejo provisional, tras acabar con la autoridad de los ancianos que aún recuerdan lo que allí se les enseñaba, derribó el último puente que permitía salvar la crucial distancia, e hizo que la responsabilidad y la madurez fuesen declaradas bienes inmediatos y universales.
Dedicado con mucho cariño a Evita
Dedicado con mucho cariño a Evita
Episodio 23
En el que se relatan las dificultades de un expedicionario testarudo
Tras perseguirlo durante toda una vida, el tesoro por fin estaba ante los mismos ojos del viajero. Al natural parecía áspero y frío, y su aspecto era ciertamente repugnante. En los infinitos documentos que referían su existencia; en las notas al margen, brillantes destellos de fortuna enterrados en volúmenes antiquísimos que descansaban en estantes vetustos de bibliotecas milenarias; en los relatos de testigos indirectos que lanzaban los orígenes hasta una época que precedía a cualquier generación o dinastía; en todos los vestigios relacionados con el tesoro, por detrás y por encima flotaba un limbo imperceptible proyectado mediante la vehemencia de una mirada (o un millar de ellas) que, arrastrada por un giro imprudente cronometrando fragmentaciones fundamentales cuya unidad de medida más pequeña es la vida humana, había transformado ya el mero objeto en luz, fuerza… en un compendio a priori inaprensible de virtudes tan altas que superarían con creces las indudables desventajas de haber consagrado una existencia completa a la búsqueda de un objeto que se descompone con el mínimo roce.
Dedicado con mucho cariño a Eviti
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