Sin permiso
Los resquicios existen. Antes de cometer el error de solicitar audiencias largo tiempo ha canceladas en un sistema naturalmente jerárquico, y arriesgarse así a caerse de un universo en marcha que no se detiene ni siquiera a instancias de invocaciones ni convocatorias de lo que en ficticio conciliábulo constituyente se dio en declarar sacrosanto, mejor trata de ver la manera de trocar tus membranas por otras que te permitan deslizarte por las fisuras de un apretado patrón de reversos, construído deliberadamente sobre una base móvil. Fingida crueldad y altos vuelos para las miradas que se posan sobre la pirámide más inestable que jamás se conoció, en la que la piedra que corona su cúspide puede desaparecer de nuestra vista con la misma facilidad con que el polvo se deposita sobre los objetos inmóviles. Pero eso es mejor que ser tragado por las dunas.
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