22.7.02

Episodio 19
En el que se acusa registro de gloriosos esclarecimientos
Por momentos todo parece perdido. Doblas la esquina de la mansión de los desollados con la misma inocencia con que los acontecimientos se dejan caer desde grandes alturas. Aquellos que ocupan los primeros puestos de la hilera te despiertan a bocinazos, como queriendo dejar claros los dogmas que rigen en el cuartel, en cuyas paredes negras no habías reparado hasta abrir unas pocas ventanas prohibidas. Ni siquiera en el exterior hay alguien que haya oído hablar de la encrucijada, un fatal cruce de caminos que no supimos interpretar, pues los caminos correctos eran más de dos. Paradigma de lo inescrutable (o lo imposible, lo inalcanzable, inasible o inexistente quizá), el enigma nos atormenta durante una larga temporada en la que vamos metiendo los pies en todos los cubos llenos de agua. Pero al final siempre hay una pista. Es nuestra obsesión por su búsqueda la que nos otorga su hallazgo, a manos de un serafín más humano que el desprecio y menos divino que la omnisciencia.

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