Querida amiga:
Cada día es más difícil soportar el secreto peligroso. Es posible que tú ya conozcas la solución del enigma y creas, como yo, que es mejor una amistad cercana que un pantano de incertidumbre. Pero la niebla puede caer entre nosotros de un momento a otro, y nos alejará tanto como lo haría una dulce catástrofe. Ya no sé cómo pedirte que sonrías con el alma abierta cuando estamos juntos. Que me regales el último sueño de mi inocencia, pues se termina el acto de las emociones y sé que pronto nos quedaremos sin pasado, sin la suave memoria que se zambulle como una caricia suicida en los pozos del infierno. Quizá esté cerca el tiempo de el destructor... Puede que ya se esté gestando su era: la era de un monstruo capaz de reducir una vida completa a un álbum de fotos desdibujadas, tan pequeñas y borrosas que me harán preguntarme si realmente son testigos del recuerdo o postales que nunca llegué a enviar.

Ilustración: Javi Kint
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